Mostrando entradas con la etiqueta zombis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta zombis. Mostrar todas las entradas

7.10.11

La resurrección de los muertos de George A. Romero


George A. Romero entrega una saga más del imaginario zombiesco que inventara hace más de 43 años, pero esta vez se trata de un pastiche que hurga en el western, el gore y la comedia absurda, donde los zombis como atacantes casi están al margen, y que lamentablemente, al final de cuentas, no hace ni deshace.
La resurrección de los muertos (EEUU, 2009) trata de ser la otra cara menos urbana y con un estilo más "clásico" del Diario de los muertos (EEUU, 2008), la anterior cinta de Romero, logrando algún nexo argumental y temporal con el eje dramático del equipo de militares, quienes hacen alguna aparición de enlace. Sin embargo, la trama se bifurca con la aparición de otros personajes y la incursión en otros espacios más rurales y aislados, a través de unos granjeros que viven en una isla, y que mantienen una tradición de enemistad familiar entre clanes que ni un masivo ataque zombi puede romper. 

Es evidente que esta gresca entre familias tiene una intención de desenfocar el meollo de lo "zombi" y virar hacia el clima de una comunidad atosigada por miedos y odios entre grupos mientras el mundo se les cae encima, lo que tendría un cariz político sobre el EEUU actual, para no entrar en tanto análisis coyuntural. Sin embargo, Romero, a pesar de los tropiezos argumentales, como el plot de la "hermana" que no describiremos más para no arruinar la visión futura del filme, logra implementar algunas novedades en la historia del cine de zombis: la posibilidad de construir una sociedad zombi paralela a la de los vivos. De terror. 

27.7.11

Le Horda de Yannick Dahan y Benjamin Rocher














La Horde, dirigida por la dupla Yannick Dahan y Benjamin Rocher, es un efectiva cinta sobre zombis cuya única diferencia con otras películas de este subgénero es que los protagonistas se pelean a puño limpio contra los no-muertos, hasta destrozarlos. La trama contiene elementos a lo George A. Romero, incluso en la claustrofobia y el grupo humano con diferencias, que debe hacer solidaridad frente a la masa rabiosa, sin embargo, los combates cuerpo a cuerpo ponen la cuota de brutalidad frente a las necesarias balas o lluvias de metralleta.

Le Horda (Francia, 2009) comienza de modo medio esperpéntico, por así decirlo, ya que a partir de una serie de planos y una secuencia que busca ser emotiva sobre un funeral, los cineastas nos introducen del lado de unos policías a la caza de los culpables de las muertes dentro de un clan. Este grupo de policías, que parece que tampoco trabajan de manera limpia, buscan un núcleo mafioso en un edificio poblado por inmigrantes africanos y asiáticos, por lo que la cuota racial o de política migratoria está en el aire.

Durante un operativo los policías caen en manos de los mafiosos, sin embargo tendrán que formar una alianza pese a sus diferencias para poder sobrevivir ante la horda de zombis que ha ocupado la ciudad y los mantiene atrapados en el edificio. 

La película tiene un ritmo un poco simple y que en casos no deja mucho a la imaginación, sin embargo tiene un par de secuencias logradas como la del superhombre atrapado frente a centenas de zombi, o  la del anciano ordinario que busca salvar su honor rememorando Indochina. Al final de cuentas, se destacan las peleas cuerpo a cuerpo, y para lo demás sólo nos ayuda a ver un poco más el estado del horror en el cine francés.

12.4.11

BAFICI 13: L.A. Zombie de Bruce LaBruce















Los primeros minutos de L.A. Zombie me hicieron desconfiar de la coherencia con la propuesta que el cineasta canadiense Bruce LaBruce ha mantenido durante toda su filmografía. Sin embargo, L.A. Zombie tiene mucho de la ironía terrorista con estética homocore de la marca LaBruce, a través de la historia de un zombi alienígena que emerge del mar con una singular misión: hacer de Lázaro, pero resucitando a los muertos, y fornicando con ellos a través de sus heridas mortales.


El espectacular actor porno François Sagat encarna al zombi, quien de casualidad encuentra a sus víctimas (mafiosos, clochards, narcos), y a quienes va a revivir tras mantener con ellos actos sexuales necrófilos y fetichistas, en medio de un Los Ángeles hostil, espacio de vagabundos y outsiders. Pero conociendo las intenciones de LaBruce, ¿cuál es su apuesta en este filme hardcore de sexo gay explícito?

Para empezar es interesante como LaBruce plasma su película como alegoría maldita, en la figura de una ciudad de barreras callejeras, de callejones oscuros, de carreteras solitarias, y de arrabales donde todo se permite. El zombi es mostrado en dos niveles: como vagabundo arrojado al mundo sin oportunidades, como un migrante que vive de la basura y duerme bajo cartones. Y a su vez, en la conversión, es un zombi con boca mutante, pero que no come cerebro ni mata a sus víctimas, sino que les devuelve la vida gracias a un pene implacable. Un pene dador, benevolente con negros, drogadictos, asesinos, okupas, todos aquellos defenestrados de alguna manera por el sistema, a los cuales el zombie vuelve a la vida con otras perspectivas.

Para LaBruce, la condición del gay puede ser análoga a la del inmigrante o homeless viviendo en condiciones infrahumanas; y lo coloca en situaciones de extremo, de sólo poder hacer el amor con muertos y en lugares insalubres. La escena final, del zombi tratando de exhumar la tumba de La Ley es implacable. Una de las películas de LaBruce que resulta más política y frontal (sin reservas para el gore, ni para el porno queer), igual de cruda que sus antecesoras, quizás algo más mecánica pero significativa como panfleto en contra de la desigualdad.

7.12.10

Algunas películas de zombis brasileñas y demás datos
















Hablar del cine de terror brasileño como un fenómeno compacto es exagerar. Sin embargo, en esta última década ha surgido un interés del sector independiente por hacer un cine diferente, poco explorado. El investigador Antonio Leão da Silva Neto señala en su libro Dicionário de Filmes Brasileiros [1], apenas 20 cintas de horror de más de 3.415 largometrajes que configuran la historia de cine de ese país. Según la tesis de Laura Cánepa[2] si se tiene en cuenta el cine erótico, el porno, las “chanchadas” y la serie B, serían más de 150 los filmes que caben dentro del horror y el fantástico.

Uno de esos casos es el de Amácio Mazzaropi, actor cómico famoso en Brasil en los 60 y 70, sobre todo por su caracterización de Jeca, un personaje emblemático de la comicidad , pero que dirigió O Jeca Contra o Capeta (1976) o O Jeca Macumbeiro (1975), por ejemplo, con argumentos de exorcismo y magia negra en El Sertón, que provocan una hilaridad realmente placenteras. Pero a estos filmes se les ve como comedias y no como cintas que pueden insertarse dentro de lo fantástico dentro de la historiografía del cine brasileño.

En la actualidad, el cine brasileño fuera de la industria ha apostado curiosamente por el cine de zombis. En el 2008 se estrenaron tres cintas de esta temática. Porto dos Mortos (2008) es una de ellas. Dirigida por Davi de Oliveira Pinheiro (29 años), quien a la vez hace el guión y produce, Porto dos Mortos fue promocionada como la primera de su estilo en Brasil. Según los críticos, la cinta tiene de western tipo El topo, a lo Jodorowsky, pero también dosis de Sergio Leone, y narra la invasión de Puerto Alegre por una horda de muertos vivientes con el Sertao de fondo.

Mangue negro o Mud Zombie (2008) es otra película de bajo presupuesto, dirigida por el debutante Rodrigo Aragão, grabada en la selva brasileña, llena de manglares y pantanos de donde emergen zombis hambrientos y feroces a pesar de su poca flexibilidad.  
Por otro lado, Tiago Belotti y Rodrigo Luiz Martins dirigieron al alimón A Capital dos Mortos (2007), rodado en Brasilia, y que puedo verse sólo en festivales de cine fantástico.

En ese mismo año se estrenó Fim de semana alucinante, un proyecto independiente, que ya no es de zombis sino un slasher ambientado en un pueblo cercano de Río de Janeiro. En suma, salvo la excepción, el furor por lo zombi en aquel año quizás se deba al 40 aniversario de la obra más influyente de este subgénero: La noche de los muertos vivientes de George A. Romero.

[1] LEÃO DA SILVA NETO, Antonio. Dicionário de Filmes Brasileiros. Editorial Longa Metragem, Sao Paulo, 2002.
[2] CANEPA, Laura Loguercio. Medo de quê? - Uma História do Horror nos Filmes Brasileiros. Campinas: Instituto de Artes da Universidade de Estadual de Campinas, 2008.
Mud zombie


19.11.10

Zombi o no zombi



Soy fan de las películas de zombis. Se viene el primer zombie walk en Lima, lo que resulta un acontecimiento familiar y de festejo a uno de las imaginerías sobre lo no muerto más bizarras y espeluznantes. Extender la vida, aunque sea por culpa de un virus que te vuelve bestia es la perversión de la pesadilla sobre el viejo deseo humano de la inmortalidad. Miles de lázaros con la única intención de calmar su hambre instintiva es una de mis delicias desde que me convertí devota a este subgénero. De momias egipcias vengativas hasta el polvo del Golem. De los ritos vudú de Haití hasta los disparos sin clemencia en los supermercados de algún suburbio en EEUU.

Hago una lista de mis películas de zombis favoritas.

Yo anduve con un zombie (1943)

Obra maestra de la dupla Jacques Tourneur y Val Lewton sobre magia vudú, muertos resurrectos y mujeres de aura romántico.Tiene una fotografía inigualable sobre el duermevela de las madrugadas. Un zombi de antología.



La noche de los muertos vivientes (1968)

Una película de bajo presupuesto, en blanco y negro, y un célebre ataque de zombis a plena luz del día y a campo abierto. Dos hermanos van a dejar flores al padre muerto en el cementerio y son atacados en una de mis secuencias favoritas.




The astro-zombies (1968)

Bodrio de T. V. Michael, alta expresión del absurdo y del desparpajo. Fue rodada en un único set, así que no alarmarse el sótano tiene la misma pared que el laboratorio. La trama narra las aventuras del doctor De Marco, director del Astro Space Laboratory, quien ha creado una raza de zombis asesinos. Es perseguido por un grupo de espías, que están a la caza de su secreto genético.



El amanecer de los muertos (1978)

Nunca antes una embarazada había protegido tanto a su futuro bebé como en esta cinta de Romero. No hay nada como los espacios de los mall o shopping para dar rienda suelta al libre albedrío en el corazón del consumismo.



Zombie (1979)

Lucio Fulci como siempre tan visceral y creativo para planear crudas muertes y la mejor puesta en escena de la sangre a chorros. Recuerdo a alguien mirando a través de una cerradura, acto curioso castigado hasta la médula.



Braindead (1992)

Cuidar a una madre zombi debe ser un suplicio. Cómo quisiera que regrese este Peter Jackson, ya perdido para siempre. Cuando lo zombi es gracioso.



Shaun of the dead (2004)

La vuelta de tuerca a la seriedad del subgénero. Una película estimulante, que junto a Zombieland, se convierten en apuestas originales con humor ácido y hasta amoral.



Planet terror (2007)

Quizás la única excelente película de Rodríguez. Un homenaje de fan, la película que todo admirador de la serie B y Z quiere hacer.



Otto; or, Up with dead people (2008)

Sin duda, muy creativa. Porno y zombis gays en un contexto under.

30.8.10

El día del apocalipsis, bye Romero



Este remake es mejor que la cinta original de George A. Romero. En un pueblo de Iowa ocurre un accidente aéreo militar que produce una infección bacteriológica masiva, haciendo que la gente entre en un estado de salvajismo y violencia (de allí el nombre original The crazies), produciéndose masacres y represión militar. A diferencia de la cinta de 1973, en esta versión de Eisner no hay un acercamiento al lado militar de modo frontal, sino que se centra en los comportamientos y distanciamientos de los pobladores de este pequeño pueblo agrícola, que poco a poco va cayendo en una demencia criminal.
 
El día del apocalipsis (2010) es una cinta que se mueve en el terreno del cine de zombis, sobre personas conocidas que se vuelven enajenadas y brutales a causa de un arma bacteriológica, diseminada por error por el propio gobierno, y que se encuentra en el agua contaminada. Los primeros minutos van a mostrar el protagonismo del sheriff del pueblo David, encarnado por Timothy Olyphant, y de su esposa la doctora Judy, quien está embarazada (Radha Mitchell). Esta pareja, junto al ayudante del sheriff, Russell (Joe Anderson), van a constituir el grupo que va a repeler los ataques, aunque quedé rondando la posibilidad de un contagio.
La ausencia de certeza de contagio entre estos personajes protagónicos es de lo mejor, no sabemos si los ataques de ira y rabia, de defensa, corresponden a una reacción natural o al virus. Todos los personajes son sospechosos de tener una infección.

Este remake resulta efectivo, por los nuevos giros a la historia imaginada por Romero en 1973, tiene buenos momentos de tensión y de imaginario gore, pero sobre todo por el uso de los espacios en campo abierto y por la fotografía cuidada de Maxime Alexandre (la secuencia de la bomba nuclear). Vale la pena conocer la historia de The crazies, mucho más entretenida que la primera versión, sin tanto rollo político y directo al grano.

George A. Romero aparece como productor ejecutivo.




The crazies 1973



The crazies 2010

21.8.10

Otto; or, Up with dead people de Bruce LaBruce

El canadiense Bruce LaBruce es uno de los impulsores del queercore u homocore, pues su cine se centra en una visión poco convencional de la homosexualidad, que mezcla ideología punk y skinhead, y algún tipo de rollo político "revolucionario".

LaBruce (seudónimo de Justin Stewart) ya ha dirigido seis largometrajes, donde conviven las fronteras con lo pornográfico, el documental, el humor negro, la violencia y el terror. Entre sus filmes aparecen títulos como The Raspberry Reich, Hustler white, No skin off my ass o Super 8 ½, presentadas en festivales internacionales de cine gay. En un BAFICI pudimos ver su filme Otto; or, Up with dead people (2008), cinta a la cual su autor ha denominado como una "película gay zombi melancólica".

Otto… es un paseo bizarro y delirante por el mundo del subgénero de los zombis, pero esta vez estos no-muertos (todos bellos skinheads) ya no buscarán arrancar sesos o morder yugulares sino encontrar cualquier orificio que facilite sus intenciones (hay una escena memorable de una penetración por una herida en el torso).

El héroe de LaBruce es un adolescente zombi gay con problemas para recordar su pasado (Otto), ante lo cual se muestra susceptible y triste en las calles de Berlín, pero es ayudado por una cineasta llamada Medea, quien está buscando actores para su nuevo filme (Up with dead people), cuyo argumento narra la convocatoria de un grupo de zombis gays entrenados para acabar con los reaccionarios del mundo. Con este despegue, el canadiense juega con dos trayectos narrativos, el de Otto en su viaje identitario, y el de Medea, en la construcción de su filme porno-político-gay.

Otto… está llena de referencias inevitables al cine de zombis, pero como el personaje es un ser en el limbo, LaBruce no hace más que ponerle una cuota sardónica y visceral, donde puedes encontrar escenas a ritmo de Antony and the Johnsons, orgías gays multitudinarias, o simplemente a un Otto recogiendo flores como si fuera un nuevo Frankestein perdido en los campos primaverales en las afueras de Berlín.