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9.11.11

Thessaloniki Internacional Film Festival: Without de Mark Jackson


Without es una cinta visceral, pero a costa de la omisión, de la sugerencia, del fuera de campo, de la ambigûedad. Este debut de Mark Jackson afianza una vez el estilo minimal del indie estadounidense, pero lo hace a través de un personaje femenino sin antecedentes. Joslyn Jensen viaja en un ferry a una isla, donde ha sido contratada para cuidar a un hombre en silla de ruedas y que sufre una parálisis. La estancia con el enfermo en una casa en medio del bosque, la añoranza de su novia ausente, el acoso de un vecino, y las extrañas marcas en su cuerpo, que la hacen sospechar de algo raro, propician una atmósfera oscura, que no se llega a enrarecer, pero que sí ayuda a construir la desolación y angustia de este personaje.

Without (EEUU, 2011) es austera en su modo filmar, siguiendo a su personaje en su rutina diaria, en su aversión frente al cuidado del enfermo en silla de ruedas, en su fijación por el deporte y el culto al cuerpo, a través de planos fijos que buscan en planos abiertos encontrar detalles, atisbos de anormalidad, quizás. Joslyn tiene 19 años y parece ansiosa por contactarse con su novia  a través del celular, se muestra apática y poco a poco la vemos virando hacia el estallido. Jackson la idolatra, la sigue, persigue, la muestra en su desnudez, en su ingenuidad, en sus sospechas.

Jackson logra una cinta de ribetes sórdidos pero sin efectismos, logra transmitir patetismo sin mostrarlo, llevando a su personaje a una isla, y sacándola de ella, de modo tan apacible que el infierno apenas queda difuminado.

1.8.11

Blue Valentine de Derek Cianfrance









Triste San Valentín, como han titulado aquí a esta primera cinta de Derek Cianfrance es un drama de espíritu indie, sobre la degradación sentimental de unos esposos que viven en un suburbio estadounidense, mientras, en un relato paralelo, se va contando, en un efectivo flashback, cómo se conocieron, se enamoraron y se casaron en pleno Brooklyn. A pesar de la historia de amor y desamor con síntomas de culebrón, la puesta en escena de Cianfrance, de planos cerrados de rostros, que van armando climas de encierro, hacen de esta película filmada en 35 mm y en digital, atisbos de estilo que revelan un cineasta de interés.
 
Blue Valentine (EEUU, 2010) muestra el lucimiento actoral de Ryan Gosling y de Michelle Williams (nominada al Oscar por este papel), quien fuera novia de Heath Ledger, teniendo que postergar por un tiempo su participación en esta cinta tras la muerte del actor. Ambos protagonistas se encuentran perfectos en su atracción y repelencia, sobre todo en la claustrofóbica escena (aunque partida por varios flashbacks) en el cuarto de hotel, que contiene un logrado encuentro sexual frustrado.

La cinta tiene los elementos para conmover de modo certero, por no decir fácil, inspirados en la sublimación del enamoramiento a ritmo de la candencia de Grizzly Bear, de juntar diversos sucesos que hacen de la paternidad un acto heróico y casi místico, del lamento familiar por la desaparición de la mascota, de mostrar a los personajes en toda su humanidad, aunque roce lo cursi a ritmo de tap y mandolina. Pero hay algo en el modo de filmar de Derek Cianfrance que puede compensar partes del argumento salidos del universo telenovelero, que consiste en la cámara cercana, a la caza de los gestos, la complicidad, y las dudas de sus personajes, en la narración fracturada que va a componer el encuentro y desencuentro, la dicotomía.